abril 08, 2010

SALAMINA, CALDAS


Así como Santafé de Antioquia es digna representante de la idiosincrasia antioqueña, Salamina lo es para el pueblo caldense. Punto central en el desarrollo de la colonización antioqueña hacia las tierras del viejo Caldas, es hoy un monumento a ese complejo cultural que se dispersó hacia el sur de Antioquia y logró levantarse en las cumbres y cuestas empinadas de sus montañas. Salamina, declarada Monumento nacional en 1982 y posteriormente bien de interés cultural nacional, se erige sobre la cresta de una cuchilla enmarcada por los profundos cañones de los ríos Chamberí y San Felix.


Tal municipio-monumento dista de ser un conjunto de colores uniforme como lo son El Cocuy en Boyacá, o Barichara en Santander. Sus casonas, muchas de dos o tres pisos, sobresalen por su variedad de tonos y el cuidadoso trabajo de ornamentación y talla en madera de sus póstigos, ventanas y puertas. En Salamina, junto a otros pueblos como Salento, la ya citada Santafé de Antioquia, Aranzazú o Jardín, las construcciones sobresalen por las dimensiones, los grandes solares y patios y las técnicas constructivas de tapia y bahareque, representativas de las haciendas y casonas cafeteras. 



El paisaje que predomina en muchos de los municipios de Antioquia, Caldas, Risaralda y Quindio, supone además de su arquitectura típica, una serie de elementos sin los cuales sería imposible recrear la cotidianidad de esta región: fondas y cafes, música carrilera, jeeps willies para el transporte de carga y personas, y una profunda devoción religiosa. Esta se puede confirmar en el templo de la Inmaculada, ubicado en la plaza de Bolívar, donde a cualquier hora del día se verán feligreses orando en su interior.


Una de las más notables tradiciones, relata que el pueblo era reconocido por las niguas; pequeños insectos parecidos a las pulgas, que supuestamente hacían más inteligentes a sus víctimas; sentencia que parece válida si se tiene en cuenta que Salamina es cuna de poetas y escritores, lo que le ha dado el apelativo de "ciudad luz". A propósitio de niguas y poetas, el Bambuco "la Nigua", enaltece tan distinguido insecto como lo han hecho Machado con su poema "las Moscas", y Serrat en la respectiva canción.

"Chiquita, chirriquitica, oriunda de Salamina,
cuna de grandes poetas y capital de las niguas,
colonizando los dedos llorosos de sirgüelillas
la encontró el jabón de tierra al taponar sus rendijas"...
..."La nigua es casi un microbio chiquita, chirriquitica,
pero que rasca y que rasca, que pica, pica y repica,
la nigua es casi un microbio chiquita, chirriquitica,
y que cosa tan verraca si pica la hijueputica".

Autor: Bernardo Gutíerrez
Compositor: Bernardo Arcila

Fotos: Santiago Rincón Leuro
Texto: Fundación Senderos y Memoria

septiembre 28, 2009

PATRIMONIO GASTRONÓMICO BOGOTANO

Panadería, pastelería La Florida. Tradicional por su chocolate santafereño


Durante el mes de septiembre se celebró en Bogotá el mes del patrimonio cultural, con un gran número de actividades que buscaban acercar a la ciudadanía en general, al patrimonio cultural y natural de la ciudad. Dentro de estas actividades, desde el 13 hasta el 20 de septiembre, se desarrollaron 12 rutas sobre patrimonio gastronómico bogotano "gastronautas por Bogotá", organizadas por iniciativa del Instituto Distrital de Patrimonio Cultural, y diseñadas y ejecutadas por la Fundación Senderos y Memoria.


Plaza de mercado del Barrio las Cruces
Siendo Bogotá una ciudad tan diversa, parte de su patrimonio gastronómico incluye también puntos representativos de la cocina colombiana, no bogotana, pero que se han convertido en referentes gastronómicos en Bogotá y en un sector específico. De esta forma se incluyeron en las rutas, restaurantes tradicionales en la memoria de los bogotanos; restaurantes internacionales, vegetarianos o alternativos, pero que son referentes obligados en la ciudad y sus localidades, así como otros que representan nuevas tendencias y propuestas en sectores como la Macarena y Usaquén, reconocidos por su oferta gastronómica.


Don Julio Ríos, propietario de Las Margaritas, el restaurante más antiguo de Bogotá
Así mismo se vincularon en las rutas plazas de mercado tradicionales como punto de partida de cada ruta, y establecimientos especializados en postres, chocolates, pastelería, repostería o salones de té, una de las muestras más variadas en la ciudad.


Doña Segunda Fonseca, propietaria del piqueteadero Doña Segunda, barrio 12 de octubre

El objetivo de las rutas fue tener un contacto directo con diferentes representantes de la gastronomía en Bogotá, haciendo énfasis en sus tradiciones, importancia histórica o concepto, reivindicando la cocina bogotana, sus ingredientes, formas de preparación y tradiciones. De esta forma los participantes en las rutas conocieron sobre la historia de los restaurantes, en la voz de sus propietarios o encargados, quienes compartieron algo de su memoria en torno a las tradiciones gastronómicas que les han valido reconocimiento.
Restaurante las Ojonas, barrio Samper Mendoza

Gracias a la participación de estos establecimientos, los asistentes a las rutas pudieron conocer sobre platos tradicionales de la gastronomía bogotana y cundiboyacenese como el guiso de cola, la torta de menudo, la mazamorra chiquita, el pescuezo de gallina, la fritanga, la mantecada y el masato; y gracias a la generosidad de los propietarios, pudieron también degustar parte de esos platos, que aunque no tan comunes en las nuevas generaciones, siguen formando parte de la memoria colectiva de la ciudad.
Plaza de mercado de Paloquemao

Gracias a los establecimientos participantes: Plazas de mercado de las Cruces, Paloquemao, la Concordia, la Perseverancia, 7 de agosto, 12 de octubre, Restrepo, Egipto, Usaquén, Escuela taller de Bogotá, Quinua y amaranto, la puerta falsa, donde canta la rana, pescadero Benjamín Bohórquez, obleas Don Ángel, La enramada, Aquí en Santafé, Postres la Enramada, las Margaritas, la residencia, Joyce, las Ojonas, Zukini, pastelería Belalcázar, escuela de gastronomía del SENA, Chalet Suizo, pastelería Arlequín, piqueteadero Doña Segunda, Fusión Bogotá, postres Todo Rico, pescadería las Juanas, Churrasquería Normanda, Cafe de la peña pastelería francesa, Criolla, la Juguetería, la Choco-latera, Fulanitos, cigarrería el Candado, Habemus papa, Crioollas Usaquén, la Tarta, Vasija de Barro, panadería pastelería la Florida, así como al Instituto Distrital de Patrimonio Cultural.

Fotos: Santiago Rincón Leuro
Texto: Fundación Senderos y Memoria

agosto 11, 2009

CAMINO SANTANDERCITO - SAN ANTONIO DE TEQUENDAMA - EL DESCANSO

Nevados del Tolima y el Ruiz, desde el salto del Tequendama

Existe en la región del Tequendama una intrincada red de caminos que comunican los cascos urbanos de municipios y corregimientos, en la misma región y con otras zonas como la sabana de Bogotá, Fusagasugá y la provincia de Sumapaz, y el valle del Magdalena. En esta ruta, a pesar de la destrucción de considerables tramos del camino, recorriendo una distancia relativamente corta, es posible tener una amplia visión de la provincia, la cuenca del río Bogotá, la Mesa, e incluso de lugares más alejados como los nevados del Tolima y el Ruiz.


El trayecto entre Santandercito y San Antonio de Tequendama, donde el camino conserva aún algunos tramos empedrados, es un recorrido sencillo con algunos ascensos y descensos cortos y siempre en zonas cálidas cerca a los 1.600 metros de altura. Ya desde San Antonio, el camino progresivamente asciende, y cerca de la Peña de Santa Bárbara, con un hermoso empedrado el camino se hace cada vez más empinado, llegando finalmente a la carretera Mosquera - La Mesa, en el punto conocido como el Descanso.

Peña de Santa Barbara, camino San Antonio de Tequendama - El Descanso
Es una ruta adecuada para darse cuenta de la diversidad de ecosistemas del departamento, aún a tan corta distancia de Bogotá, y por otro lado, conocer de cerca las condiciones de la cuenca baja del Río Bogotá, ya muerto al salir de la ciudad y represado para la generación de energía en el Embalse del Muña, lo cual ha convertido el Salto del Tequendama, lo que fue una imponente cascada y atractivo turístico durante el siglo XX, en una modesta caída de agua casi invisible. Parte de ese esplendor en la región, que fue uno de los balnearios preferidos por los habitantes de Bogotá hacia los años 20, 30 y 40,aún se nota en las antiguas casas al lado de la carretera, o el majestuoso hotel-mirador del salto de Tequendama, hoy practicamente abandonado, como el salto y el río.



Fotos: Lindsay Benítez Barajas
Texto: Fundación Senderos y Memoria

julio 17, 2009

SANTA CRUZ DE LORICA

Río Sinú en la población de Santa Cruz de Lorica

A orillas del Río Sinú, en Córdoba, se encuentra una de las principales joyas coloniales de la costa caribeña de Colombia, y segunda ciudad del departamento. Santa Cruz de Lorica está ubicado a 51 kilómetros de Montería y a menos de una hora del puerto de Coveñas en el golfo de Morrosquillo.



Lorica es un importante puerto colonial estratégicamente ubicado entre la capital del departamento y la desembocadura del principal río de la región, en la bahía de Cispatá en el mar caribe; el hecho de que Lorica fuera un paso obligatorio en la ruta fluvial hacia Cartagena o hacia el Urabá, generó un importante desarrollo comercial y económico en el poblado, que se mantuvo hasta mediados del siglo XX.

Edificio González

Edificio Affife Matuck

A pesar de que la vocación económica de Lorica, así como la mayor parte del departamento, es la ganadería, a su alrededor persisten colonias de pescadores que recogen su sustento de las ciénagas y lagunas cercanas, adyacentes al río Sinú. Sin embargo esta labor y en particular la integridad de las ciénagas se ve amenazada por la ganadería que en búsqueda de nuevos terrenos para el desarrollo de la actividad, invade los cuerpos de agua secándolos y anegándolos. Particularmente los proyectos hidroeléctricos Urra, y Río Sinú (Urra II) afectan considerablemente el cauce del río y sus cuerpos de agua asociados, lo que favorece la extensión de la frontera agrícola por parte de los terratenientes, y afecta socialmente a poblaciones de zonas altas del río como los Emberas



En lo humano la región de Lorica es un interesante crisol en el que se adivinan influencias de los indígenas Zenúes, del grupo de los Finzenúes, originales habitantes de la región, inmigrantes árabes y libaneses, descendientes de africanos y grupos blancos venidos de Cartagena (Córdoba formó parte del departamento de Bolívar hasta 1951, cuando se desmembró como departamento junto a Sucre). Esta condición se refleja tanto en la riqueza de sus edificaciones republicanas, como en la sencillez de las construcciones de campesinos y habitantes de las sabanas y la ciénaga. El municipio es además, cuna de importantes personajes como Manuel Zapata Olivella (1920-2004), folclorista, médico, antropólogo y autor de obras que reflejan la idiosincrasia de la población afrodescendiente en Colombia, el caribe y América, como Chambacú, corral de negros (1963), En Chimá nace un santo (1964), y Changó, el gran putas (1983) su obra más importante y conocida.


Manuel Zapata Olivella, detalle del mural histórico

Fotos: Santiago Rincón Leuro
Texto: Fundación Senderos y Memoria

julio 15, 2009

CAMINO CHOCONTÁ - MACHETÁ


Los municipios de Chocontá y Machetá forman parte de la provincia de Almeidas, sin embargo forman parte de regiones geográficamente diferentes a pesar de estar tan cerca. Chocontá es uno de los últimos municipios de Cundinamarca en el altiplano Cundiboyacense, escenario de batallas entre los ejércitos del Zaque y del Zipa, y famosa en el año 1979 debido a la inauguración de la estación terrestre, obra que permitió el enlace satelital de Colombia con el mundo, y que envejecida aún se mantiene en pie. El Río Bogotá es el principal cauce de Chocontá, de hecho es el segundo municipio por el que corren sus aguas, practicamente recien nacidas pero ya contaminadas por lo químicos de las curtiembres del vecino municipio de Villapinzón.


Machetá en cambio está lejos de ser un pueblo sabanero como Chocontá, Suesca o Sesquilé, municipios con los que comparte vecindad; es más bien junto a Tibirita y Manta, la puerta de entrada al Valle de Tenza, y además famoso por sus aguas termales, particularmente los termales Nápoles y los Volcanes.

Iglesia de Machetá

El camino Chocontá - Machetá, es parte de la antigua ruta de comunicación entre este región de Cundinamarca, con el Valle de Tenza, municipios como Guateque, Garagoa y Chivor, y a su vez con los llanos orientales. Una gran parte de la ruta es en descenso, hasta el Río Machetá o Barbosa, cauce que corre hacía el Río Upia y luego hacia el Meta.

Machetá, Cundinamarca

A pesar de la belleza del paisaje y del camino, los tramos iniciales han sido reemplazados totalmente por carreteables de acceso a fincas, y donde por fin se aprecia el empedrado se ha abierto un carretero adjunto para facilitar el paso de vehículos. El camino empedrado se retoma al lado de la tienda Miraflores, una hermosa casa en adobe, de más de 70 años que es apenas un anticipo de los atractivos arquitectónicos del municipio, como su iglesia y las casas de sus calles adjuntas, algunas incluso recordando poblaciones cafeteras como Salento o Salamina.



Fotos: Santiago Rincón Leuro
Texto: Fundación Senderos y Memoria

marzo 19, 2009

RECORRIDO EN IMÁGENES POR EL MUNICIPIO DE HONDA, TOLIMA



Río Magdalena
Catedral de Nuestra señora del Rosario



Calle de las trampas


Fotos: Santiago Rincón Leuro - Fundación Senderos y Memoria

diciembre 18, 2008

CAMINO REAL HONDA - GUADUAS


Foto: Santiago Rincón Leuro

Honda fue el principal puerto de entrada a Santafe, capital del Nuevo Reino de Granada, razón que llevó a la construcción de un camino de comunicación directa entre el Magdalena y la Sabana; los caminos existentes, como el camino de Velez, eran considerados peligrosos para los viajeros y las bestias de carga. Se puede decir con certeza que el camino real de Honda era una ruta casi obligada tanto para el comercio de mercancías como para el transito de pasajeros, desde el valle del Río Magdalena, la costa caribe e inclusive Europa; esta condición no fue ajena para grandes acontecimientos en la historia de Colombia, pues por este sendero pasaron las expediciones Botánicas y los movimients independentistas de los comuneros.

Foto: Diego Cortés Guzmán

En la actualidad, y a pesar del regular estado en algunas partes del recorrido, aún se pueden percibir tramos del camino con su empedrado, caracterizado por la presencia de un eje central en la mayor parte del trazado y alrededor dispuesto el resto del empedrado. La riqueza de este camino además de su cuidadosa construcción y su importancia histórica, radica también en la gran diversidad en flora y fauna, tanto en el valle de Guaduas como en el valle del Río Magdalena, donde aún se pueden encontrar especies reseñadas por el sabio Mutis en su expedición, como diferentes variedades de heliconias, araceas, helechos y musgos.

Foto: Diego Cortés Guzmán

Así mismo es notable la presencia de construcciones aledañas al camino, que remiten a esa época de esplendor de la región y la ruta del camino nacional, como antiguas posadas donde los viajeros podían abastecerse de animales de carga o provisiones para el resto del viaje, puentes, canales y miradores naturales donde se puede apreciar la amplitud del valle del Río Magdalena; y por supuesto también la presencia de personas portadoras de una gran memoria respecto al camino y su historia, personas que conocen el camino desde su niñez, lo recorren a diario y entienden su importancia cultural, histórica y ambiental tanto para su cotidianidad como para su región.

Foto: Diego Cortés Guzmán

Fotos: Diego Cortés Guzmán, Santiago Rincón Leuro
Texto: Fundación Senderos y Memoria

septiembre 16, 2008

LANZAMIENTO DE LA RUTA MUTIS - 200 AÑOS

José Celestino Mutis, médico, matemático y botánico español nativo de Cadiz, llegó al Virreinato de la Nueva Granada, hoy Colombia, en 1760. En el país se movió en el campo de la minería y el comercio y explotación de quina y se ordenó como sacerdote mientras esperaba la aprobación de la corona española para llevar a cabo la expedición botánica; aprobación que llegaría con una demora de 22 años. El desarrollo de la expedición botánica constituyó un evento de gran importancia no solamente por los valores relacionados con la botánica y la ciencia. Constituyó también la llegada del pensamiento de la ilustración a Colombia. A partir de la expedición se dio inició a una perspectiva diferente de la ciencia y el conocimiento, desligada de bases mágico-religiosas para explicar el mundo y su configuración.



Casa de la segunda expedición botánica. Mariquita, Tolima

Además la expedición y el trabajo de Mutis influyó de forma determinante en la gestación de movimientos independentistas en Colombia, pues la llegada de la filosofía de la ilustración fue la base para una revolución, intelectual en primera instancia, por la cual se rebatieron los valores que promulgaba la monarquía y la organización política del entonces virreinato.


Parque de Mariquita, Tolima

Mutis falleció el 11 de septiembre de 1808, luego de desarrollar junto a muchos colaboradores nativos de Colombia, una gigantesca y en parte inconclusa labor en los campos de la botánica, la astronomía, la lingüística, el arte y la geografía, entre otras disciplinas. Precisamente el 11 de septiembre de este año se cumplieron 200 años de su muerte y como parte de la celebración de este bicentenario y el bicentenario de la independencia, el ministerio de cultura en hermandad con la alcaldía de Cadiz, lanzó oficialmente la Ruta Mutis, recorrido enmarcado dentro del concepto de turismo cultural que vincula los municipios de Guaduas, Honda, Ambalema y Mariquita, en donde se busca recuperar los valores asociados a Mutis y la expedición, en relación al patrimonio material e inmaterial, como fuente de desarrollo para la región y las comunidades.


Paula Marcela Moreno, ministra de cultura

El lanzamiento contó con la presencia de la ministra de cultura Paula Marcela Moreno, el expresidente Belisario Betancur, presidente de la comisión Mutis, la alcaldesa de Cadiz Teófila Martínez, y de diferentes organizaciones gubernamentales, oficiales y particulares, entre ellas la Fundación Senderos y Memoria.
Dentro del objeto de trabajo de la Fundación, la recuperación y divulgación de la Ruta Mutis, es una excelente oportunidad para conocer de forma integral el legado de la expedición botánica, a partir de actividades como el recorrido mismo de la ruta, los caminos reales, los centros de interés histórico, arquitectónico y cultural de los municipios y talleres relacionados con el trabajo del sabio gaditano, donde se pueda comprender el amplio efecto que tuvo esta empresa científica, a nivel biológico, cultural, histórico y social.

Fotos: Santiago Rincón Leuro
Texto: Fundación Senderos y Memoria

Para mayores informes sobre la ruta y las actividades: Fundación Senderos y Memoria - Tels: 3124296376 - 3105581427, fsenderosymemoria@yahoo.com

septiembre 01, 2008

EL FERROCARRIL DEL NORTE

Túnel de 1921 entre Suesca y Nemocón

Durante la segunda mitad del siglo XIX y la primera del siglo XX, la llegada del ferrocarril a Colombia representó en alguna medida su ingreso a la modernidad. Su importancia se evidencia en las onstrucciones relacionadas a las líneas ferreas, estaciones, quintas de recreo, puentes y túneles, y así mismo en los relatos sobre el viaje en el tren de Girardot y las fincas e imponentes hoteles en Cachipay, El Ocaso y Apulo, o el viaje a la isla de los poetas en la Laguna de Fúquene. Precisamente esta última ruta, que cómunicaba Bogotá con el norte de Cundinamarca, Boyacá y Velez, Santander, es una de las que muestra un mayor abandono, no sólo de la línea sino también de construcciones con un gran valor arquitectónico y cultural. En su recorrido, aún activo hasta Nemocón, la línea transcurre por paisajes de sabana, sencillos pero imponentes, como una panorámica sobre el norte de la sabana de Bogotá, las rocas y el municipio de Suesca, la Laguna de Suesca, y la Laguna de Fúquene.


Puente entre Suesca y Nemocón

Además es notable la presencia de estaciones de magnífico diseño, hoy en ruinas, como la estación del Crucero, en cercanías a la laguna de Suesca, el túnel de 1921 y los puentes que sortean el cerro Loma Larga a una altura de 2.800 mts, también sobre Suesca. Adicional al deterioro de estas obras civiles, es preocupante además el deterioro de ecosistemas contiguos, como las ya citadas lagunas de Suesca y Fúquene, antes grandes cuerpos de agua, hoy víctimas de la desecación. Sus orillas progresivamente van dando paso a terrenos para el pastoreo o la agricultura y presuntamente se filtran por fallas geológicas, sumado además a la contaminación de sus aguas con abonos y productos químicos, la extinción de sus especies nativas como el pez capitán, a favor de especies exóticas como la trucha, y la constante erosión en las laderas de los cerros que las rodean.

Panorámica de la Laguna de Suesca

Actualmente estos parajes y las construcciones del ferrocarril demandan esfuerzos para su recuperación. Las construcciones son parte de la memoria de la región en las que hoy podrían desarrollarse proyectos de restauración y conformación de centros culturales para las veredas y municipios, y de los cuáles podría beneficiarse la comunidad, la población escolar y los habitantes de las zonas rurales.

Estación del Crucero, en la vereda de Ovejeras, Suesca
Texto: Fundación Senderos y Memoria
Fotos: Santiago Rincón Leuro

junio 03, 2008

CAMINO REAL FACATATIVÁ - SASAIMA

En los límites occidentales de la sabana de Bogotá, se encuentra una de las rutas de comunicación entre esta región y el valle del Magdalena, alterno al camino nacional de Honda. Esta ruta inicia rodeada de cultivos de flores y granjas avícolas en un ascenso leve hasta el alto Sinaí, y luego en el bosque de niebla la rodean los sietecueros, encenillos, yarumos y bromelias.


Ya descendiendo del bosque de niebla, aparecen los primeros vestigios del camino real, que en algunos tramos ha sido readecuado recientemente, cruzando numerosas quebradas que nacen en la parte alta de la cordillera. El camino empedrado llega a la Granja la Victoria, una construcción de gran atractivo y finaliza en la línea ferrea, donde cambia el paisaje y el clima pues ahora se pueden ver frutales y fincas de recreo alrededor de la ruta.


Luego de un tramo por carretero despavimentado y 3 kilómetros por la vía pavimentada Bogotá - Villeta, el recorrido finaliza en el municipio de Sasaima a 1.191 metros de altura sobre el nivel del mar donde se pueden visitar la Capilla de Santa Bárbara y la Iglesia de San Nicolás de Tolentino. Los primeros pobladores de esta zona fueron precisamente los indios Sasaimas, pertenecientes al grupo de los Panches, y su legado ha quedado plasmado no solo en el trazado del camino, sino además en uno de los petroglifos más grandes del país: el monolito Panche, una afloración rocosa, parcialmente cubierta por una quebrada, y tallada en toda su superficia por bajorelieves, y reliquia que forma parte del patrimonio cultural e histórico dejado por las culturas indígenas habitantes del departamento.



Fotos: Santiago Rincón Leuro
Texto: Fundación Senderos y Memoria