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marzo 08, 2012

QUEBRADA DE HUMAHUACA, ARGENTINA


Humahuaca
Foto: Santiago R. Leuro

Al pensar en el término "Patrimonio" generalmente se evocan construcciones, vestigios arqueológicos o tradiciones ancestrales. Sin embargo el concepto aborda una serie de interacciones entre lo material y lo inmaterial que no se ciñe exclusivamente a etapas históricas pasadas como la época precolombina o la colonia, sino también en un momento actual. Las relaciones se dan en un marco contextual que bien puede ser urbano o rural, y que en su conjunto conforma un paisaje, de manera que en relación a los valores patrimoniales se han establecido nuevas categorías que vinculan ese tipo de lazos entre lo tangible, lo intangible y el ambiente, como lo es el paisaje cultural. La UNESCO (1994) lo define como "una propiedad cultural que representa los trabajos combinados de la naturaleza y el hombre, que ilustra la evolución de la sociedad a través del tiempo, bajo las condiciones presentadas por un medio ambiente natural"


Calle de Humahuaca
Foto: Santiago R. Leuro

La Quebrada de Humahuaca, uno de los paisaje culturales más llamativos de Suramérica, se ubica al norte del actual territorio argentino en la provincia de Jujuy, y corresponde a una zona de transición entre las altiplanicies andinas, y las planicies bajas de la provincia de Salta. Justamente allí y de manera paralela al valle del Río Grande, transcurre el camino Inca principal, que enlazaba los confines del imperio, con las zonas más centrales del Tawantinsuyo. Tras la llegada de los españoles, la misma ruta de comercio enlazó la ciudad minera de Potosí, con las provincias del río de la Plata. Sin embargo, a pesar de la colonización y los procesos de evangelización, aún es evidente el origen andino de muchos de los pueblos de la quebrada.


Foto: Santiago R. Leuro

La Quebrada de Humahuaca corresponde al valle del Río Grande y los numerosos pueblos que se asientan allí: Abra Pampa, Animaná, Iruya, Huacalera, Humahuaca, Maimará, Tilcara, Volcán, Purmamarca, entre otros; una región seca, con pocas precipitaciones y un paisaje de diferentes tonos rojizos, verdes, amarillos y blancos, que se asemeja a una paleta de pintor, y donde predomina una flora típica de ambientes semiáridos como el cactus. El color de la tierra se extiende a sus pueblos, que lejos de tener construcciones monumentales, recoge una variedad de obras religiosas y civiles testigos del pasado colonial y republicano. La quebrada además fue escenario de diversas batallas entra tropas realistas y ejércitos patriotas que resistieron varias invasiones, y a los cuales se las brinda homenaje con un imponente monumento en el pueblo de Humahuaca.


Paisaje de Purmamarca
Foto: Michelle Fingeret

Sin embargo la importancia de la región en el marco histórico se remonta a la presencia de los Omaguacas, comunidades dedicadas principalmente a la agricultura y el pastoreo de camélidos andinos, quienes tras la expansión del imperio Inca, fueron subordinados al poder imperial. Los elementos indígenas aún se manifiestan en la fisionomía de los Quebradeños en general, la preservación de tradiciones ancestrales como el uso de la coca, y el uso de instrumentos autóctonos andinos como la zampoña, la anata y el bombo. La principal manifestación de la idiosincrasia indígena se hace mucho más evidente en dos elementos, tangible e intangible respectivamente. En primera instancia, en la presencia de sitios arqueológicos como el Pucará de Tilcara, fortaleza y puesto de vigilancia ubicado en un pequeño cerro que domina el valle hacia todos sus costados, y que hoy es uno de los principales atractivos turísticos de la Quebrada; por otra parte en el Carnaval de Humahuaca, tradición heredada de los españoles, pero readaptada al mundo aborigen con la vinculación de ritos y celebraciones de agradecimiento a la Pachamama.


Iruya
Foto: Michelle Fingeret

La música y la danza son los elementos más llamativos de la festividad, a la cual se movilizan multitudinarias caravanas de campesinos, indígenas y gauchos. Además del culto a la tierra y a los elementos naturales propio de los pueblos originarios, las celebraciones vinculan el culto religioso a la virgen de la Candelaria; Por otra parte en las carreteras y caminos de la Quebrada, así como en diferentes provincias de Argentina, es usual también encontrar pequeños altares al Gauchito Gil, figura de devoción popular a la que se le atribuyen numerosos milagros.


Pucará de Tilcara
Foto: Santiago R. Leuro

La quebrada ha sido revalorada como uno de los principales destinos turísticos del norte de Argentina, y al año recibe una importante afluencia de visitantes argentinos y extranjeros. Pero a pesar de esto y de los valores que condicionaron la declaración de Patrimonio de la Humanidad en el año 2003, y su riqueza en paisajes y cultura, la región se ha visto amenazada por lo que pareciera ser una nueva tendencia global en Latinoamérica: la minería a cielo abierto. Las provincias de Jujuy y Salta, al norte de Argentina son particularmente ricas en litio y uranio, y diversas empresas argentinas y multinacionales han emprendido diferentes iniciativas para la explotación; actividad que a pesar de ser presentada a las comunidades como "amigable con el ambiente" acarrearía numerosos efectos nocivos para la conservación del paisaje, del ambiente y las fuentes de agua de la Quebrada, y problemas sociales derivados de la actividad minera como el subempleo y la migración.

Textos: Fundación Senderos y Memoria
Fotos: Michelle Fingeret - Santiago Rincón Leuro

mayo 06, 2010

CUSCO, PERÚ

Catedral de Cusco

Aunque ocupa el séptimo lugar en población en todo el Perú, la ciudad de Cusco es su principal destino turístico y la que exige una mayor cantidad de tiempo para disfrutar totalmente. Es además, por encima de cualquier otra ciudad de América, donde se puede ser testigo de la conjunción entre lo indígena y lo hispánico. La ciudad de Cusco fue un centro urbano de gran importancia histórica, política y cultural tanto para indígenas como para españoles.

Plaza Regocijo. Al fondo la iglesia de San Cristobal y en el medio la bandera de la ciudad ondeante sobre el edificio de la municipalidad

Una de las leyendas sobre la formación de la ciudad cuenta que Manco Cápac y Mama Ocllo, emergieron del Lago Titicaca buscando un lugar fértil para fundar la capital del futuro Imperio Inca. El lugar sería revelado según donde se hundiera su báculo de oro, haciéndolo en el valle del río Huatanay. Muy cerca de Cusco, a lo largo del valle sagrado del Río Urubamba se mantienen restos de fortalezas, construcciones, terrazas y ciudadelas que muestran el ingenio de los Incas en el terreno constructivo: Saqsayhuaman, Pisaq, Qenco, Ollantaytambo, Moray, Maras, Chinchero, Pucapucara, Tambomachay, Tipón, Pïkillaqta, son apenas algunos ejemplos, sin contar con el santuario histórico de Machu Picchu y el camino Inca.

Palacio Qorikancha y Convento de Santo Domingo

La ciudad fue el centro principal de los Incas incluso antes de su conformación como imperio. Fue el Inca Pachacútec quien agrupó a los diferentes grupos que vivían bajo su dominio e impulsó la carrera expansionista que llevó a que el Incanato fuera el Imperio más poderoso de Suramérica, extendiendo su territorio desde el sur de Colombia, pasando por Ecuador, Perú, Bolivia, hasta parte de Chile y Argentina. Las bases de las edificaciones del centro de la ciudad son vestigios de formidables construcciones. Con técnicas de tallado y emsamblado de piedra, los constructores Incas lograron una inusitada perfección en la confección de los muros, de forma que están compuestos por polígonos de formas irregulares y ángulos perfectos, que como un rompecabezas encajan perfectamente muchas veces sin espacio entre cada pieza.

Barrio San Blas

La conquista de los españoles coincidió con la división del Imperio entre el Incanato de Quito, y el de Cusco. Los conquistadores aprovecharon la guerra civil entre Huascar y Atahualpa, emperadores de cada ciudad respectivamente para desmontar al imperio y tomarse su territorio, y una vez que Atahualpa fue sometido, los españoles se tomaron Cusco, refundando la ciudad sobre las bases de la gran capital Inca y tomando como centro la que fue también plaza principal del Imperio y hoy se mantiene como Plaza de Armas, estableciéndose también como el centro virreinal del sur del país. Durante la colonia se desarrolló uno de los movimientos artísticos más influyentes de América: la escuela cusqueña de pintura, corriente que incorporó las bases del manierismo a la visión particular de los artistas cusqueños, e innovó en la inclusión de imágenes costumbristas en el arte religioso. Por otro lado exaltó las raices indígenas y mestizas en los rasgos de los personajes representados, como una forma de reivindicación de sus orígenes sobre la influencia europea. 

Calles del centro histórico de Cusco
 
A pesar de la fuerte presencia de los españoles que hicieron de Cusco un centro religioso-católico y político de gran relevancia, lo cual puede verse en las iglesias y conventos del centro histórico, las raices indígenas aún se mantienen muy arraigadas a pesar de todo lo traido por la conquista y la colonia. En sus calles todavía se escucha el idioma Quechua e imperan los colores de los vestidos tradicionales de mujeres y niños indígenas. No en vano la ciudad ha sido declarada Capital arqueológica de América, Capital histórica del Perú, y Patrimonio cultural de la humanidad. Su condición de centro principal de los Incas se conserva en eventos como la celebración de Inti Raymi, la fiesta del sol, cada 24 de junio, solsticio de invierno; es esta la principal celebración incaica, pues marca el inicio de un nuevo año solar.

Muros indígenas en el Palacio Arzobispal

Actualmente Cusco es el principal destino turístico de Perú, lo que sin duda ha impulsado la econonomía y la adecuación de una mejor infraestructura. Sin embargo el turismo, sumado a las condiciones de pobreza de parte de la población indígena han generado una forma de mendicidad anexa a la actividad turística, pues al ser vistos por los turistas como un atractivo más dentro del paisaje urbano, han aprovechado la condición para pedirles dinero por cada foto que les tomen, situación alentada por los visitantes y que lastimosamente se presenta también en nuestro país con grupos como los Koguis de la Sierra Nevada de Santa Marta.

Iglesia de Santo Domingo, construida sobre el palacio Qorikancha

Si en las ciudades de Trujillo y Lima se puede disfrutar el ambiente de la costa, Cusco es por excelencia la ciudad de la sierra, del Quechua, la hoja sagrada de coca, los Incas, de las iglesias barrocas imponentes y de los templos y fortalezas Incas, que suman más de 20 en todo el valle sagrado del Urubamba. Es la ciudad de Perú donde posiblemente el patrimonio cultural se vive en su mayor expresión.

Texto: Fundación Senderos y Memoria
Fotos: Santiago R. Leuro

mayo 03, 2010

TRUJILLO, PERÚ

Cuando se piensa en Perú generalmente se evoca su sierra y las imágenes características de esta región que ocupa una gran parte del territorio peruano, y enmarca importantes ciudades como Puno, Cuzco, Ayacucho y Huaraz. En la costa, se erige también una ciudad espléndida por su centro histórico y sus edificios coloniales, sus múltiples vestigios arqueológicos y la riqueza de su patrimonio inmaterial representado en la música, la danza y la gastronomía. Es la ciudad de Trujillo, capital de departamento de La Libertad.

Plaza de armas de Trujillo

Ubicada a 558 Kms al norte de Lima sobre la franja costera, fue habitada entre otras, por la cultura Moche entre los siglos I - VII; maestros orfebres y alfareros -fueron una de las primeras culturas en lograr el dorado del cobre- construyeron las piramides de adobe hoy conocidas como Huacas del sol y de la Luna, edificios administrativos y funerarios a los pies del cerro Blanco y muy cerca del casco urbano de la ciudad. En los bajorelieves de sus paredes los Moches mostraban parte de su cosmología y sus costumbres religiosas y políticas. En varias de las paredes de la huaca de la Luna, se repite la imagen de Ai-Apaec, principal deidad de los Moches o Mochicas, así como patrones repetidos de guerreros, sacerdotes y animales.

Ai-Apaec: Huaca de la Luna

Entre los años 1100 y 1400 habitó en la región la cultura Chimor o Chimú. Fue esta la cultura preinca más destacada en los campos de la hidraúlica y la arquitectura gracias a imponentes construcciones como Chan Chan, la capital de reino. La ciudadela fue construida con los materiales del desierto, cimientos de roca y muros de adobe más anchos en su base, que parece emergieran naturalmente del suelo. En las edificaciones de la ciudadela las paredes plasman una delicada ornamentación alusiva a la costa; peces, pelícanos y otras aves marinas, y figuras geométricas que representan olas o redes de pesca. A diferencia de las edificaciones principales de los Moches, la ciudadela estaba diseñada en construcciones rectangulares con amplias plazas, recintos, pasillos y murallas con un acceso y pozos para el aprovisionamiento de agua, en medio del desierto de la costa. Los Chimú fueron sometidos por el imperio Inca, y al llegar los españoles la ciudadela casi deshabitada fue objeto de saqueos que continuaron a lo largo de siglos. Hoy en medio de trabajos de restauración de algunas de las edificaciones, Chan Chan figura como Patrimonio de la Humanidad declarado por la Unesco. Otras increibles construcciones de los Chimú, ya dentro del área metropolitana de Trujillo y Mansiche respectivamente, son las Huacas Arco iris o del Dragón y la Huaca Esmeralda, donde la ornamentación no deja de ser tan sorprendente como en el caso de Chan Chan.

Detalle de la ornamentación de la ciudadela de Chan Chan

Ciudadela de Chan Chan

Huaca del Dragón o Arco iris

La ciudad es una de las joyas coloniales del Perú, fundada por Diego de Almagro en 1534 y refundada un año más tarde por Francisco Pizarro, lo que la constituye como una de las primeras ciudades fundadas en América. Fue la más importante del norte de Perú durante el periodo colonial y el que hoy es su centro histórico, estuvo rodeado por una muralla que delimitó su actual forma ovalada. Así mismo en el centro abundan coloridas casonas y edificios coloniales y republicanos que reflejan un ambiente costero, incluso similar a Cartagena de Indias o la Habana, lo que sumado a su calido clima le ha valido el apelativo de "la ciudad de la eterna primavera". Además de ser capital del departamento de la Libertad, ostenta también el título de capital de la Marinera, danza típica de las regiones de La Libertad y Lambayeque, derivada de la Zamacueca y que integra raices netamente peruanas, africanas e hispánicas, pero que más allá de su origen congrega una gran parte de la población de la región, al punto de ser denomidada danza nacional. Entre enero y febrero se celebra en Trujillo el concurso nacional de Marinera, uno de los principales eventos culturales y folclóricos de todo el Perú.

 Palacio Municipal

Centro histórico de Trujillo

La ciudad cumplió un papel fundamental en la independencia del Perú siendo la primera en proclamarse libre del virreinato español y donde se generaron las ideas para la insurrección independentista; fue sede del primer congreso del país y ocupó en dos ocasiones la condición de capital del Perú. Su cercanía al mar además hizo de Trujillo uno de los principales puertos de Perú, y recientemente uno de los principales destinos turísticos de la costa. Muy cerca de la ciudad se encuentra el distrito de Huanchaco, poblado que ostenta algunas de las playas más hermosas del país y es paraiso de surfistas de Perú y otros países. Este es considerado el lugar en el que desembarcó Tacaynamo, fundador de la dinastía Chimú, y aún hoy algunas de las tradiciones de los pescadores precolombinos persisten en los pobladores de Huanchaco, principalmente la construcción y uso de las balsas de totora, llamadas por los españoles "caballitos de Totora" por la forma en que su ocupante se dispone sobre la balsa, con las piernas colgando a los lados, de forma similar a la de una cabalgadura.

Caballitos de Totora, Huanchaco

Trujillo, tercera ciudad del Perú en población, es un lugar propicio para reconocer la riqueza cultural del pueblo peruano y su trascendencia histórica para Latinoamérica en general. No obstante su centro histórico ha sido propuesto como Patrimonio de la humanidad lo que junto a Lima, Cuzco y Arequipa engrosaría la lista de centros históricos del Perú declarados por la Unesco.  

Texto: Fundación Senderos y Memoria
Fotos: Santiago Rincón Leuro