A menos de 2 horas del centro de Bogotá, se encuentra el valle del Río Blanco. Un extenso valle coronado por páramos por sus dos flancos. En este valle se encuentra Choachí, municipio famoso por los termales de Santa Mónica y las arepas de sagú y maiz pelado.
Camino real Choachí - El Verjón
Por esta población pasaba un camino de comunicación entre Bogotá y la sabana, y los llanos orientales, que descendía desde los páramos de los cerros orientales hasta Choachí, entraba al páramo de Chingaza, y por esta zona llegaba hasta San Juanito, Meta. Parte de este camino ha sido reemplazado por carreteros, pero en las zonas donde aún se conservan reductos de bosque de niebla y páramo, se encuentran también partes del camino conservadas.
Desde Choachí, se puede iniciar un ascenso de aproximadamente 7 horas hasta el páramo del Verjón, y aún si se dispone de tiempo, hasta el cerro de Guadalupe o el barrio San Cristobal sur. A lo largo del ascenso se pueden encontrar vestigios del camino, pero a partir de la finca Bella Suiza, el camino se encuentra integro hasta el páramo. Además del camino real, son muchos los atractivos de la ruta: las peñas a lado y lado del camino, los puentes de lajas de piedra sobre las quebradas, el bosque de niebla, el páramo en la zona alta, y sobre todo, la cascada de Peña Azul.
Cascada Peña Azul o de los Tunjos
Los caminos reales fueron en la época de la colonia las arterias de comunicación entre regiones tan diferentes como Choachí y la sabana de Bogotá, sin embargo muchos de los trazados de estos caminos datan de antes de la llegada de los españoles. Ahora, es importante conservar los caminos, en tanto son un vestigio del trabajo de los indígenas (claro está, muchas veces bajo sometimiento de los españoles), y fueron las vías de circulación y de intercambio de alimentos, materias primas, y cualquier tipo de objetos, durante mucho tiempo. Aún más, un camino como este es un medio importante para conocer ecosistemas propios del país como el bosque andino y el páramo, practicamente en la espalda de la ciudad, sea ignorado por gran parte de los bogotanos.
Ya en el páramo, sobre los 3.400 metros, el camino lleva hasta la Laguna del Verjón, lugar de nacimiento del río Teusacá. A pesar de la importancia de estos lugares, parece que queda mucho por hacer; el páramo del verjón es nacimiento de muchas quebradas y fuentes de agua que irrigan no sólo hacia el río Bogotá, sino también hacia los llanos orientales y la orinoquía; lo más acertado sería que entidades públicas como la CAR, adquirieran estos terrenos, -aunque Corpoorinoquía maneja una parte, otra zona es propiedad privada- para efectuar programas de protección reales, no simplemente cercamientos y señalización. Del agua de esta región dependen muchas personas tanto en los cascos urbanos de Choachí y Ubaque, sino también de la zona rural; por esto en principio, el páramo del verjón, sus fuentes de agua, caminos reales, bosques y peñas, deberían ser considerados patrimonio o santuarios de fauna o flora.
Fotos: Santiago Rincón Leuro
Texto: Fundación Senderos y Memoria