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julio 24, 2013

CHAPINERO: PATRIMONIO URBANO DE BOGOTÁ

Barrio Quinta Camacho, Chapinero

"Atenas Suramericana" era el mote por el cual se conocía popularmente a Bogotá, en razón del agitado movimiento cultural y literario que se daba en la ciudad hacia finales del siglo XIX. Este apelativo sin embargo no reflejaba lo que se vivía en las calles del entonces pequeño poblado, que aunque era capital del naciente país, padecía una lamentable situación sanitaria. Con la carencia de un adecuado sistema de alcantarillado los ciudadanos arrojaban basuras y aguas residuales a las calles, para que las lluvias las arrastraran a los ríos San Francisco y San Agustín, convertidos estos en cloacas.


En Chapinero se conservan construcciones que evidencian el pasado rural del barrio, con sus haciendas y casas quintas

Entre tanto al norte de la ciudad, en camino hacia el pueblo de Usaquén, se gestaba una especie de suburbio capitalino: Chapinero, cuyo origen se remonta a comienzos del siglo XIX, cuando en la zona vivía un zapatero gaditano llamado Antón Hero Cepeda, quien fabricaba unos zapatos llamados "Chapines". Durante el siglo XIX, el sector se pobló de familias de la aristocracia bogotana que establecieron allí sus quintas de recreo en función de su estratégica posición, y en busca de mejores condiciones de salubridad. Fue tal su relevancia como territorio que allí se estableció la que sería una de las más grandes iglesias de Bogotá: Nuestra Señora de Lourdes.


Capilla de los Santos Apóstoles del Gimnasio Moderno, obra de Juvenal Moya que se destaca por el uso del concreto y la vivacidad de sus vitrales


Ya entrado el siglo XX, la densidad de Bogotá empujó sus límites hacia los contornos rurales. Hacia el norte, muchos de los espacios de haciendas o campos, fueron parcelados y se levantaron allí numerosos barrios, como San Martín, La Merced, Sagrado Corazón y Sucre, y durante las tres primeras décadas, otros barrios como Quinta Camacho y Granada. En sus barrios creció además una nueva generación de la aristocracia criolla, personajes cultos que viajaron o estudiaron en Europa y trajeron consigo una variedad de modismos y refinamientos que modelaron la estampa del "Cachaco", típico bogotano de antaño que se caracterizaba por su elegancia, acento y refinamiento, convertidos luego en estereotipo del chapineruno. 


Una de las casas tradicionales de la población de una naciente clase media, que buscó asiento en espacios diferentes del centro, como el barrio Sucre, en proximidad a donde hoy se encuentra la Pontificia Universidad Javeriana


Contar la historia de Bogotá entre los siglos XIX y XX es un ejercicio incompleto si no se menciona al sector, poblado de urbanizaciones que, de la misma forma que Teusaquillo, mostraron pinceladas de una arquitectura cada vez más infuenciada en modelos europeos como el Tudorbethan, estilos góticos ingleses, franceses o neocoloniales en general y adaptaron muchos de sus elementos formales en casas y quintas, e incluso barrios de población obrera o de clase media. Igualmente a lo largo del siglo, obras como el tendido de la primera línea del tranvía (ocupado hoy por la Carrera 13), la construcción de la carretera central del norte (prolongación de la carrera Séptima hacia el norte), o el establecimiento del ferrocarril del norte (cuyo trazado inicial hoy ocupa la Avenida Caracas), estrecharon los vínculos de la ciudad y el antiguo suburbio.


Barrio Granada (Carrera 5ª con Calle 67), con sus típicas casas influenciadas por el estilo Tudor Victoriano


Durante el siglo XX Chapinero fue además epicentro de la cultura. Numerosos teatros como el Cinelandia, el Astor Plaza, el Trevi o el Metro Riviera, entre muchos otros, después de un gran apogeo, entraron en una etapa de decadencia sin freno; reconvertidos luego en iglesias o cines porno, y los que tuvieron mejor suerte, en sitio de eventos o bares, como el Libertador o el Royal Plaza. (Especial multimedia de El Tiempo sobre los teatros de Chapinero http://www.eltiempo.com/Multimedia/el-anden/chapinero/) 

Castillo del Mono Osorio en el barrio Rosales


Hoy Chapinero, aunque es una localidad reconocida por sus opciones de entretenimiento, por los lujosos restaurantes de la Zona G de Quinta Camacho, la Zona Rosa o el Parque de la 93, o por su actividad comercial y empresarial, encierra un vasto patrimonio urbano, fiel testigo del desarrollo de la modernidad en la ciudad y su desprendimiento del pasado colonial y republicano. Patrimonio representado en numerosos monumentos, en barrios declarados Sector de Interés Cultural, como Granada, Emaus, Sucre y Quinta Camacho; en imponentes construcciones como las iglesias de Lourdes, la Porciúncula, Chiquinquirá o la capilla de Cristo Rey, el Gimnasio Moderno, el Seminario mayor, la Sinagoga Adat Israel; el tradicional restaurante Las Margaritas, el más antiguo de Bogotá y fiel representante de las cocinas tradicionales del Altiplano Cundiboyacense; Parques como el del Chicó y el Virrey; o en área rural, vereda del Verjón Bajo, los bosques, caminos y quebradas de los cerros orientales, como La Vieja o Las Delicias. 


Quebrada de la Vieja, en el barrio Emaus (Carrera 2 con calle 71), parque que da inicio a uno de los caminos que se interna en los Cerros Orientales de Bogotá


Chapinero, a pesar de la presión inmobiliaria que se lleva por delante algunos inmuebles dignos de conservarse, podría ser perfectamente uno de los ejes del turismo cultural de la ciudad, acostumbrada con el tiempo a considerar que su patrimonio es solamente aquel relacionado con la colonia, la influencia española, o los bienes muebles que reposan en sus museos y casas coloniales.


Parque del Chicó (Carrera 7ª con calle 92), vestigio de la antigua Hacienda del Chicó, propiedad de Mercedes Sierra, hoy parque público


FOTOS Y TEXTOS: FUNDACIÓN SENDEROS Y MEMORIA

octubre 05, 2010

BARRIO NIZA, BOGOTÁ - SECTOR DE INTERÉS CULTURAL

Vivienda de la Etapa IV

En la década de los 60, en un terreno contiguo al humedal de Córdoba, al lado del camino al entonces municipio de Suba, el Banco Central Hipotecario desarrolló el proyecto urbano Niza, etapas I, II, II y IV. El barrio se edificó con un marco natural muy interesante: por un costado el humedal, por otro los cerros de Suba, que se integraban como una zona verde ante la ausencia de la Avenida Boyacá. Los terrenos del humedal formaban parte de un complejo sistema de humedales de sabana, del que hoy quedan apenas algunas áreas, amenazadas por la urbanización desordanada, la contaminación y acumulación de escombros y basuras en sus espejos de agua. Sin embargo el humedal de Córdoba, sigue siendo un importante refugio de aves nativas y migratorias como las tinguas, colibríes, gavilanes y patos canadienses.


Humedal de Córdoba

Al lado del ya existente Club Choquenza, club del Banco de la República, el BCH estableció los lotes para su venda y urbanización; estos podían alcanzar los 400 metros cuadrados, con costos entre $200.000 y $400.000 según su área. El proyecto estaba diseñado para jóvenes profesionales de estratos medios, quienes pagaban una couta inicial muy baja y cuotas fijas sin intereses, que con el paso del tiempo ocasionalmente llegaban a ser más baratas que el pago mensual de servicios públicos. El diseño del barrio Niza contaba con amplios andenes arborizados y zonas verdes que atraviesan al barrio, y un trazado irregular en el que solamente la Carrera 71d, limite del barrio, lo atraviesa de norte a sur, y las calles 118, 120 y 122, lo hacen de oriente a occidente. Las casas además cuentan con amplios jardines y patios interiores. El barrio en la actualidad tiene una de las más bajas densidades en la ciudad con apenas 11 viviendas por hectárea.

Don Luis, uno de los primeros habitantes de Niza

Las condiciones sociales de sus habitantes han generado un fuerte tejido social reflejado en sus organizaciones locales. La comunidad ha sido la más ferviente defensora del humedal, interponiendo incluso acciones legales y jurídicas para su conservación, así como para la conservación del barrio que tiene un uso exlusivamente residencial y fue declarado en el año 2000 como Sector de interés cultural, dadas sus condiciones sociales, urbanas y ambientales.


Agradecemos a la señora Emmy de Murcia de la Junta de acción comunal de Niza, por la información suministrada.

Texto: Fundación Senderos y Memoria
Fotos: Santiago R. Leuro