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abril 21, 2010

CAMINO SUBACHOQUE - SUPATÁ


Quién viva en Bogotá y desde una zona medianamente despejada en un día claro, dirija su mirada hacia el noroccidente de la ciudad, con seguridad podrá ver una cuchilla que se levanta casi en el horizonte. Es esta la cuchilla del Tablazo, límite occidental de la sabana, y que se constituye como uno de los paisajes más hermosos de Cundinamarca. Las enormes paredes del lado occidental, sirven como barrera para las nubes, formando en este costado un espeso bosque de niebla en el que se forman una gran cantidad de quebradas y ríos que drenan hacia la provincia de Gualivá.


Por uno de los boquerones de la cuchilla del Tablazo, atraviesa una exigente ruta de comunicación entre la sabana y la región del Gualivá en medio de diferentes paisajes de sabana, páramo y bosque nublado, hasta el municipio de Supatá. Esta es una de las rutas de paso entre los cálidos y templados pueblos del occidente y las frías tierras del valle de Subachoque y la Pradera. Caminos como este o el camino Pacho - La Pradera, fueron importantes rutas de intercambio y comunicación hacia otros municipios más remotos como Vergara o La Peña, desde tiempos en los que los Panches habitaban esta región, eso sin contar con su papel en el desarrollo de las primeras ferrerías del país.


Recorrer este camino es meterse en lo profundo del bosque de niebla cundinamarquez; toda la vegetación gotea formando arroyos que se confunden con el angosto camino de descenso, y favorece la supervivencia de una amplia variedad de musgos, líquenes y hongos, que cubren la corteza de los gigantescos árboles del bosque. Quien quiera recorrer este camino debe prepararse para un largo y fuerte, pero espectacular descenso, que zigzaguea por la empinada peña, dejando ver algunos vestigios del camino empedrado a lo largo de la ruta y si la neblina lo permite, el vasto horizonte del valle del Magdalena hacia el occidente.



Texto: Fundación Senderos y Memoria
Fotos: Santiago Rincón Leuro